Victoria obradoirista cimentada en la fe


Victoria de Obradoiro ante Casademont Zaragoza por 87 a 82, en partido disputado el pasado sábado a las 18 horas en el Multiusos Fontes do Sar. Algo más de 4.000 personas fueron testigos de un encuentro muy igualado, que contó con alguna presencia del conjunto maño en las gradas, impregnando de un sutil color rojo la tonalidad de la animada concurrencia.

Arrancó el encuentro con un equipo local arrollador. Sabedores de que seguir el guion del partido a rajatabla y de insistir, aunque el acierto les fuese esquivo, era el camino. Nada más lejos de la realidad, los guarismos anotadores de Obradoiro rayaban la excelencia y la defensa apretaba con el hándicap añadido de no cometer faltas. Expediente cuasi inmaculado en el apartado disciplinario, muy al contrario de los maños que pronto se pusieron en bonus.

Los de rojo apenas se mantuvieron en la lona pugilística de Sar gracias al talento descomunal del mvp del partido: Matt Mobley (22 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias, para firmar 27 unidades de valoración) quien se echó el equipo a la espalda siempre. Sin embargo, los directos y corchés en forma de acierto anotador de los de Santiago eran muchos y continuos.

 Por una parte, Birutis (17 puntos, 3 rebotes y 19 de valoración) destrozaba al exObra Hlinason (6 puntos, 3 rebotes y 7 de valoración), su emparejamiento en la pintura y su igual en altura, tanto con canastas como cargándole de faltas. Por otra parte, el acierto desde la línea de tres que tanto nos negó Bilbao, Santiago lo concedió. 12/17 en tiros de campo para firmar el mejor registro de la temporada con juego coral y varios jugadores en números importantes: Birutis 9, Robertson 9, Scrubb 8 y “cuanto te esperamos” Ellenson 6. Fin del cuarto con 32-19 para Obradoiro y trece de ventaja.

Una diferencia que incluso subiría a su tope del partido con la primera canasta del segundo cuarto, 34-19 y la ventaja disparada a los 15. A partir de ahí se produjo el apagón local. Con un parcial de 0-14, los aragoneses golpeaban el corazón de la hinchada gallega y la confianza de sus jugadores. El partido se apretaba a tan solo un punto de diferencia en el minuto 16 con el luminoso señalando 34-33, y lo que era peor, medio cuarto con anotación 0 para los de Moncho Fernández. Sequía rota con un triple de Filipovity que espoleó a Obradoiro que siguió anotando y con un parcial de 7-2 se adelantaba 41-35 en el minuto 19. Respuesta de última hora rojilla que le contestaba con 0-7 y los de Ponsarnau que enfilaban el túnel de vestuarios con el marcador volteado, 41-42, mientras la afición compostelana se frotaba los ojos sin dar crédito al cuarto que acababan de presenciar.

Salieron los locales al parquet de Sar con ánimos renovados y dosis de fe insufladas en vena, con la confianza que tenían en el buen trabajo realizado en los entrenamientos de la semana. Era una prueba de vida y requería de fe inquebrantable, y así se dio.

Radoncic (8 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia y 11 de valoración) asumió protagonismo en este tercer acto, acompañando al de siempre: Mobley.

 Sobrepasado el ecuador del cuarto Obradoiro volvía a marcharse de 6, pero no conseguía despegarse. Contraataques maños con varios 2+1 de propina establecieron las tablas en el electrónico, 55-55 en el minuto 27 y nuevamente tocaba remar.

Un inspirado Hobbs (11 puntos, 4 rebotes, 6 asistencia y 21 de valoración) dirigía con maestría la orquesta local y con un triple “suicida” de 8 metros anotado, animaba a Ellenson (17 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias y 20 de valoración) a ser ese jugador franquicia que ansía el Obradoirismo con la interpretación virtuosa de algún “solo magistral” y a anotar con continuidad. Se unía al trio, Scrubb, quien en una “orgía” de baloncesto aportaba su granito de arena con un triple postrero, anotando para enmendar la plana de uno anterior mal jugado previamente por Hobbs, suscrito a los triples inverosímiles y lanzado dando tiempo al contrario a armar una última jugada evitable. Por suerte el balón acabó en las manos del canadiense y la diferencia se fue a los 7 puntos, 68-61 con la bocina señalando el fin del penúltimo acto, en lugar de comprimir aún más el electrónico.

El último cuarto continuo la línea de suspense marcada. Obradoiro no conseguía marcharse en el luminoso, parecía que Hitchcock insistía rodando la escena y con un 3+1 de Okoye y un triple de otro exObra, el polaco Waczynski, el marcador se volvía apretar, 70-68 y 6 minutos por jugarse.

Ellenson y Hobbs con otro triple asumían los galones, Obradoiro se escapaba de nuevo, 77-70 y cuatro minutos para el final.

En el lado negativo, Birutis se tenía que sentar tras hacer la cuarta personal (ya no entraría hasta casi el último minuto). La ausencia del lituano era aprovechada en la pintura por el zaragozano Thompson (11 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias y de 13 valoración). El partido llegaba a los instantes finales con una sutil ventaja obradoirista en la que un triple Hobbs parecía dictar sentencia y corroborar el movimiento táctico con la vuelta de “4 faltas” Birutis, para poner orden en el juego interior. 82-75 a 45 segundos y los maños anotan un triple rápidamente para ajustar el marcador 82-78 y la distancia de 2 posesiones. De ahí al final una antideportiva de Sipahi transformada en puntos por Hobbs, 84-78 y el balón para los locales señalaba el último intercambio de canastas y la cuarta victoria para Obradoiro por 87 a 82.

Importantísima victoria por diferentes motivos. Desde salir de la dinámica de tres derrotas consecutivas y sacarse el mal sabor de boca de haber perdido en Bilbao un partido que debió ser gallego. Pasando por el jugar con apenas 9 jugadores, ni Huguet ni Oliver participaron y Okouo estuvo en pista tres minutos y medio, lo que deja en 8 jugadores con “minutos cuantificables”.  Hasta el dar tiempo para lamerse las heridas y recuperar a Beliauskas y Álex Suárez, aprovechando el parón de las ventanas FIBA.

Próxima estación: Principado de Andorra, el sábado 4 de diciembre a las 18 horas ante el equipo local. Partido que marcará la futura línea a seguir y si Obradoiro mira hacia arriba o hacia abajo.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO