Artículo | Que hacer con las mascarillas usadas

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El pasado 21 de mayo de 2020 se decretaba la obligatoriedad del uso de la mascarilla en todo el territorio nacional, tanto en la vía pública como en espacios al aire libre. Así como en espacios cerrados de uso público. Es decir, mascarilla para todo y para todos, con la excepción del ámbito doméstico cuando el contacto es entre convivientes.

Por lo tanto, la hasta entonces desconocida mascarilla se convirtió, de buenas a primeras, en un artículo de primera necesidad y uso obligatorio. Imprescindible para el desarrollo de cualquier actividad de las consideradas como “normales”, antes del arraigo de la pandemia en nuestra sociedad.   

La generalización masiva del uso de la misma trajo como consecuencia un nuevo problema de contaminación.

 Todas ellas: higiénicas, quirúrgicas, auto filtrantes o EPI (FPP1, FPP2 y FPP3) deben ser cambiadas con frecuencia. De hecho, la OMS recomienda cambiarlas tan pronto como estén húmedas deterioradas o sucias y, por supuesto, nunca reutilizarlas. Lamentablemente, estas mascarillas usadas aparecen depositadas por todas partes. Ya no solo en las aceras de las calles de nuestros pueblos y ciudades, cunetas de carreteras, zonas comunes de edificios y espacios públicos, parques y jardines, sino también en plena naturaleza: ríos, bosques, playas y mares. Lo cual constituye un problema medioambiental de primer nivel. Baste citar un par de ejemplos a tal fin. Por una parte, los miles de mascarillas usadas encontradas en las playas del archipiélago de Soko, entre Hong Kong y Lantau, en Asia. Por otra parte, y ya en Europa, la ONG francesa Opération Mer Propre, encontró el mismo tipo de restos en el lecho mediterráneo de la Costa Azul, cerca de Antibes.

Y es que, las mascarillas, contienen un valor añadido en su peligrosidad para con la fauna del planeta. Lo encontramos en las gomas que las sujetan. Una vez que éstas van a ser desechadas, deben de ser cortadas sin dilación, evitando así la muerte de muchas especies.  De igual manera que se hizo en su día con las anillas de las latas.

Al respecto de este problema tenemos un muy clarificador video, obra del periódico británico The Independent, el cual muestra a una gaviota con sus patas atrapadas por las anillas de las mascarillas. En este caso son cortadas con éxito por 2 veterinarios. Pese a ello, aparecen peligrosamente hinchadas, con la consiguiente necesidad de ingesta de antiinflamatorios. En este caso la gaviota tuvo la suerte de poder ser atendida, pero lo normal es que la naturaleza no disponga de profesionales a mano para todas estas tareas de protección de sus diversas especies.

Según información del Ministerio para la Transición Ecológica, una mascarilla higiénica abandonada en la naturaleza a su suerte, tarda en degradarse entre 300 y 400 años.

Por tanto, ¿cómo debemos actuar para deshacernos de las mascarillas?

Primeramente, debemos separar las mascarillas, así como guantes y demás material de protección ante el covid19 del resto de residuos, depositándolos en una bolsa de plástico exclusiva para ellos.

A continuación, introduciremos esta primera bolsa en otra, funcionando como una segunda capa protectora, la cual estará, a su vez separada del resto de la basura. Conviene destacar que mientras este tipo de basura permanezca en el hogar, deberá estar perfectamente aislada, preferentemente en un cubo con tapa o algo que la cubra, evitando su contacto con el suelo u otras superficies.   

Para finalizar, una vez llena debemos depositar la bolsa con bolsas de mascarillas y guantes en el contenedor de residuos o de fracción restos, donde también irán a parar los geles hidroalcoholicos y las toallitas desinfectantes.

En el caso de que el material de protección hubiese sido usado por alguien contagiado de coronavirus, éste deberá ser depositado en un cubo aparte, dentro de la habitación donde el individuo se encuentra aislado y, en vez de 2 bolsas, usar 3. Incidir en el lavado de manos una vez acabada la manipulación de residuos.

Es un error muy común el depositar las mascarillas en el contenedor de plásticos, creyendo que se está actuando bien. Conviene recordar que no nos encontramos ante un artículo reciclable.

Señalar que en las plantas de Sogama se destruyen los patógenos, al valorizarla energéticamente a temperaturas superiores a los 850 ◦C.

Los científicos estiman en el entorno de 7 días el tiempo de permanencia del coronavirus en una mascarilla, aunque esto dependa de la temperatura y condiciones ambientales. En el caso del plástico es mayor.

La Unión europea tenía previsto la prohibición de plásticos de un solo uso para el 2021, pero la irrupción del covid19 lo va a poner difícil, a lo menos, de momento. Por ahora, lo que debemos y podemos hacer es depositarlo en el contenedor correcto.

Además de tomar las medidas descritas como leitmotiv a la hora de desechar mascarillas, guantes, geles, etcétera, debemos tomar conciencia y usar el sentido común. Ni la calle, ni, sobre todo, la naturaleza, es un vertedero. Y mucho menos de mascarillas, que conllevan un valor añadido de peligrosidad para la salud pública. Evitar la contaminación medio ambiental, así como el sufrimiento de las especies, es tarea de todos.

Urge tomar conciencia cuanto antes, por el bien del planeta.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO