Belén de Ourense trending topic

“Ya es oficial: estamos ante el Belén navideño más atacado y con más secuestros de España”, así se refería el alcalde Pérez Jácome sobre el reciente robo del niño Jesús del Belén de Ourense, el segundo en pocos días.

Y es que la polémica ha estallado en la ciudad das Burgas. Su famosísimo Belén y su epopeya han vuelto a ponerse en el candelero. El niño Jesús ha sido robado por segunda vez. El hueco destinado al hijo de Dios aparecía nuevamente vacío el miércoles 25 de diciembre, día de Navidad, así como también dañadas algunas de sus figuras.

 La primera actuación de los amigos de lo ajeno tenía lugar el 22 de diciembre. Pese a todo, sorprendía su rápida recuperación, al día siguiente. Eso sí, mutilado, con las manos cortadas por una sierra eléctrica. Desde la cuenta de twitter de Democracia Ourensana avisaban de su recuperación el 23 de diciembre, señalando que se repararía y reforzaría su seguridad, además de introducir el chascarrillo de que no se pagarán rescates.

Y es que el sui generis alcalde de Ourense ha tenido que lidiar con la polémica desde la colocación de su famosísimo Belén. Las redes sociales y algunos medios de comunicación han iniciado su particular cruzada contra el Belén ourensano. Ha sido calificado como el Belén “más horripilante de España”, también como el “más cutre de España”, además de otras lindezas como “pesadilla de un belenista macabro”, etc. Incluso desde la plataforma change.org se ha iniciado una recogida de firmas exigiendo su retirada, apostillando que dicho Belén “puede poner fin al espíritu navideño de cualquier familia con niños que pasen. El trauma está garantizado”.

Pérez Jácome anunciaba la instalación de un Belén en el ayuntamiento de Ourense, en la zona de la Alameda. Estaría formado por 12 figuras y tendría un coste de 18.000 euros buscando un reclamo para que el turismo se acercará a Ourense y creciera el número de visitantes en estas fiestas. Dicho y hecho, ora bien, esta popularidad lograda viene dada por las críticas al gusto y belleza del mismo. Al regidor municipal no le quedaba otra que tratar de sacar pecho por la popularidad conseguida, aunque fuese por la ferocidad de las críticas por su fealdad y a la voracidad de las redes  sociales y algunos medios. Llegando incluso a discutir en directo con tertulianos de plató de televisión por conseguir, a su juicio, popularidad y que la gente venga a Ourense a pesar de todo. Y con poco coste para las arcas municipales.

Estamos en la época de los trending topic, la información rápida y las críticas desmedidas. Probablemente las que hacen referencia a su falta de rigor y belleza sean atinadas pero no se le puede negar a los munícipes ourensanos el haber intentado hacer un Belén con el objetivo de que haya en la ciudad espíritu navideño. Aspecto que en otros puntos de la geografía nacional está siendo ninguneado, atacado e incluso menospreciado, cuando no obviado por completo. Y es desde este prisma, cuando el insulto o el calificativo grandilocuente negativo, puede llegar a hacer daño, herir sensibilidades o generar odio.

De igual manera, apuntar que el alcalde debe tomar buena nota y aprender de las críticas para no perjudicar la imagen de la ciudad. Sin dudar que él haya pretendido lo mejor para los ourensanos, la autocrítica se antoja inevitable.

Ni que decir tiene que la libertad de expresión y el derecho a la crítica es un pilar básico y fundamental de nuestra sociedad pero, a veces, sobre determinadas cuestiones y máxime cuando de un Belén se trata, los medios debemos tener un especial cuidado con determinados calificativos. Pues es de la magnífica, elegante, bella  y muy gallega ciudad de Ourense de lo que, al final, se trata.  

  ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO