Casadelas se muere de pena

Lugar de Casadelas, con los bancos públicos habitualmente utilizados por Pura, en primer plano y María, al fondo.

Posiblemente mucha gente, incluso del propio Ayuntamiento, no sepa ni donde se encuentra ubicado geográficamente Casadelas, yo mismo debo reconocer que luego de más de 15 años por estos lugares de la Costa da Morte, no lo sabía. Pero la verdad, vale la pena conocerlo, más que nada por la tranquilidad y la hospitalidad que ofrecen sus gentes.También por su situación geográfica, libre de ruidos, humos, gases, tráfico, etc.

Para ubicarnos, Casadelas pertenece a la parroquia de Noicela, Ayuntamiento de Carballo, es el primer lugar ubicado en la recta que une la carretera de Carballo a Caión con la playa de Baldayo, bien podría ser una de esas aldeas llamadas a reconvertirse en «aldea modelo». Tiene río, ultramarinos y dos bares.

Pero con todo ello, Casadelas se muere de pena. En lo que llevamos de mes de septiembre dos personas más han dejado Casadelas para siempre. «Pura» falleció el pasado día 1 de septiembre, tras una enfermedad de pocas semanas, el banco donde se sentaba Pura, al lado del cruceiro está triste, igual que sus vecinos, la casa número 7 se ha quedado vacía. Por si fuese poco, «María», la alegría de Casadelas, también nos dejaba para siempre, fallecía el día 8, día de los Milagros, la casa número 10 también se ha quedado vacía. El banco donde se sentaba María está un poco más accesible, pero pronto estará como el de Pura, solo, abandonado y triste.

Casadelas tuvo talleres de carpintería, salón de baile, almacén de vinos, de piensos y más de 70 vecinos hasta 1.990, con todas las viviendas (20) prácticamente habitadas. A día de hoy, Casadelas no llega a los 30 vecinos, con casi el 50 por ciento de las casas vacías (9) y las habitadas con una media de edad superior a los 70 años. Caso contrario el de Noicela o Rebordelos, los lugares más próximos, que no han sufrido esa caída e incluso han recuperado viviendas nuevas ocupadas por antiguos vecinos de Casadelas.

Deseable sería poder fijar más población y más vida en el lugar, pero la queja de la falta de muchos servicios básicos es el motivo más que generalizado de los que todavía se quedan y los que ya se fueron. Cierto es que Casadelas a duras penas tiene cobertura de telefonía móvil e internet, la luz eléctrica sube y baja por momentos en función del consumo, depende de un transformador lejano ubicado a más de dos kilómetros en O Rapadoiro y con una línea de aluminio descubierto de hace más de 40 años, no hay alcantarillado y los olores y las ratas campan a sus anchas, no hay traída de agua pública y los accesos en coche se mire por donde se mire tampoco son una maravilla.

Todo esto último puede tener arreglo y seguro que lo tendrá, por desgracia, Pura y María ya no. Ahora mismo, Casadelas se muere de pena, que D.E.P.

Entorno del Cruceiro de Casadelas en el año 2019, reluciente, con la contibución de Pura y María, o Venera, entre otras vecinas más. Tan solo el cableado afea la instantánea.