El Museo de las Peregrinaciones y de Santiago incorpora a su exposición la Virgen descubierta en el Sar

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La Virgen descubierta en el río Sar está ya expuesta en el Museo de las Peregrinaciones y de Santiago. Tras su retirada del río, la pieza artística fue trasladada a las dependencias del museo, donde un grupo de expertos investigó la importancia patrimonial de este hallado al tiempo que se ponía en marcha un delicado proceso para garantizar su conservación. Para eso, los especialistas decidieron que la figura permaneciera sumergida en agua con el fin de controlar los niveles fisicoquímicos que tenía en medio en el que fue encontrada mientras se llevaba a cabo la limpieza de la totalidad de la superficie de vegetación y agentes biológicos aprovechando su humedad, intentando siempre la mayor eficacia posible al tiempo que se minimizaba el riesgo de dañar la figura. El proyecto se completó con la creación de una cápsula transparente que permitió aclimatar la talla de la Virgen de manera controlada y gradual mediante el calendario establecido por los expertos para que la progresión en la desecación había sido lo más suave posible para no perjudicar a la pieza.

La escultura está tallada en cuatro de sus cinco caras y representa a una Virgen entronizada con el Niño. A ambas bandas de la Virgen, sobre sus hombros, descansas dos ángeles sujetando un botafumeiro o incensario. Se trata de una pieza de casi un metro de alto y los especialistas señalan que responde al modelo de Virgen de la leche. En cuanto a su autoría, el equipo de expertos implicado en el proceso atribuye esta escultura a un taller ourensano de influencia burgalesa, responsable también de la Virgen de Santa María de Salomé y del tímpano de San Fiz de Solovio, ambos en Santiago. Además, sitúan su cronología a principios del siglo XIV.