El PSdeG reclama a la Xunta ayudas para el sector de la pesca de cerco


La portavoz de pesca del grupo socialista, Patricia Otero, reclamó a la conselleira de Pesca que cumpla el acuerdo de la comisión de pesca e implementen ayudas económicas para el sector de la pesca del cerco por las limitaciones a la captura del jurel en la zona VIII c.

El pasado 27 de enero se aprobó por unanimidad en la comisión de pesca iniciativa socialista presentada por Patricia Otero, que buscaba apoyar al sector de la pesca de cerco gallego ante las restricciones a la pesca del jurel, permitiendo el paro temporal que ellos solicitan y la habilitación de líneas de ayuda.

Este sector precisa ayudas por parte de las administraciones autonómica y estatal de cara a su supervivencia en los meses de paro voluntario hasta poder actuar en la temporada de pesca de la anchoa o de la caballa.

La parlamentaria socialista interpeló a la conselleira de Pesca, Rosa Quintana, para saber si el gobierno gallego cumplirá el mandato de la cámara y habilitará ayudas, como así anunció el gobierno de España que hará. Al no obtener respuesta por parte de Quintana, en su turno de réplica, Otero volvió a preguntarle si van a cumplir el acuerdo y ayudar económicamente al sector de la pesca de cerco.

Acusó a la conselleira de dedicarse a “comentar la actualidad” en vez de ejercer las competencias, únicamente echando la culpa de todo al ejecutivo central. Por lo que, tras las acusaciones constantes al gobierno de España, Patricia Otero le recordó a la conselleira que “no estamos hablando de Madrid, sino de Malpica, Camariñas, Sada o Portosín” que son algunos de los puertos más afectados por la restricción de la pesca del jurel.

Son más de 1.000 marineros y 73 embarcaciones las afectadas por las limitaciones de los organismos comunitarios a la pesca de esta especia en la zona VIII c, por lo que Otero entiende de vital importancia ayudar la estas familias.

Espera que el gobierno gallego no repita lo que hizo en el 2015 y en el 2016 cuando los cerqueros estuvieron tres meses acampados delante de la Xunta sin salir a faenar y “nadie del ejecutivo gallego salió a escucharlos ni negociar con ellos”, concluyó.