La combinación de dos fármacos reduce a la mitad la mortalidad de los pacientes más graves por covid


Un ensayo clínico realizado en Reino Unido ha certificado que el tocilizumab, un fármaco antiinflamatorio, es capaz de reducir el riesgo de muerte en los casos más graves de COVID-19. Este medicamento se convierte así en el segundo que ha demostrado hasta ahora eficacia para reducir la mortalidad de enfermos de coronavirus, junto con la dexametasona. Los resultados de este estudio -denominado Recovery, que está probando en Reino Unido varios medicamentos ya existentes para otras patologías- concluyen que «de cada 25 pacientes graves tratados con tocilizumab, se salvaría una vida adicional». Esto es, por sí mismo es capaz de evitar un 4% de las muertes. Una eficacia que puede parecer discreta, pero que se dispara cuando el tocilizumab se combina con la dexametasona. Los datos sugieren que en los pacientes de COVID-19 con hipoxia -aquellos que requieren oxígeno- e inflamación significativa, el tratamiento con la combinación de dexametasona y tocilizumab reduce la mortalidad en aproximadamente un tercio en los pacientes que requieren oxígeno simple, y casi la mitad en los que requieren tratamiento invasivo -ventilación mecánica-.