Las Letras Galegas homenajean a Florencio Delgado Gurriarán


Florencio Delgado Gurriarán, la mayor parte de su vida la pasó fuera de su tierra, en México como exiliado. Allí casó, formó una familia y participó activamente y como figura de cohesión en todos los proyectos de los galeguistas en México. Córgomo, en Valdeorras y México, dos espacios que marcaron la biografía de Florencio Delgado Gurriarán. En el primero nació en 1903 y allí pasó su infancia entre viñedos y bosques en el seno de una familia acomodada y muy vinculada a la viticultura. Allí se inicia en las lecturas en gallego y toma conciencia de la lengua, que lo lleva a militar en los años 30 del pasado siglo en el Partido Galeguista y comienza a escribir. Delgado Gurriarán huye de la represión franquista y en 1939 en el buque Ipanema parte desde Bordeos camino de México, donde pasará el resto de su vida. Casó con Celia, tuvo cinco hijos y participó activamente en los proyectos socioculturales de los galeguistas exiliados: en la revista Saudade, en la de Vierios y en el Patronato de la Cultura Gallega. Y seguiría escribiendo poemas, libros como Galicia infinda o O Soño do guieiro. Volverá de visita tres veces a Valdeorras, la última en 1981, cuando le conceden la medalla de miembro de la Real Academia de la Lengua Gallega. En 1987 moriría en la casa de una de sus hijas en California y dos meses después sus cenizas retoman al cementerio de Córgomo, siguiendo su última voluntad.