Muerte en el tractor, víctimas silenciosas

Los accidentes con el tractor u otra maquinaría agrícola se llevan por delante, en Galicia, la vida de aproximadamente, 20 personas al año. Una tendencia que en los últimos años va en aumento. Entre el 2014 y 2018 hubo 69 fallecimientos, de los cuales, 53, se produjeron entre el 2016 y 2018. En este año 2019, y con fecha de mediados de Agosto llevamos 13 víctimas mortales en 70 accidentes.


El perfil del tractorista fallecido en accidente es el de un hombre mayor de 65 años, con residencia en zona rural y que manejaba un tractor con más de 20 años de antigüedad, el cual, en la mayor parte de los casos, era de segunda mano. Excepciones a este perfil son las de una persona fallecida en Castroverde con 38 años, otra de 40 en O Incio, atrapado por una pieza cortadora de leña y otro joven de 35 años, que cayó por un terraplén.


En cuanto al modus operandi del accidente este suele producirse por el vuelco del tractor con posterior aplastamiento del conductor. Estos tractores carecen de arco de seguridad, de existir esta medida se evitarían la mayoría de muertes por este motivo. Además, la edad avanzada de los conductores, aumenta considerablemente las trágicas consecuencias derivadas de los siniestros con tractor. Los accidentes suelen tener lugar en fincas, terraplenes y terrenos irregulares y empinados.


Cabe destacar que a la irreparable pérdida de vida humana del ser querido hay que unir el problema que surge a la hora de catalogar el accidente. Rara vez son considerados accidente de tráfico y muy pocos, accidente laboral, a pesar de que la mayoría de ellos se producen realizando tareas agrarias o en desplazamientos cortos entre domicilio y finca a trabajar. El 95% de las víctimas no están afiliadas al Régimen Especial Agrario, con lo que a posteriori, toca a las familias, el amargo trago de pelear contra los seguros y pasar por el trámite de largos y costosos pleitos.


Otros factores a tener en cuenta en la alta siniestralidad, en este tipo de accidentes son, por una parte, el carácter multidisciplinar del oficio, en el que se realizan distintas tareas: agrarias, ganaderas, de mantenimiento, reparaciones, incluso de carpintería, etc. Por otra parte, la enorme dispersión geográfica, lejanía de un centro de salud y la imposibilidad, en algún momento, de realizar una llamada de emergencia por no tener o tener poca cobertura, tiene como fatídico resultado el aumento de los fallecidos.


La solución a este problema pasa por la urgente necesidad de renovar el parking nacional de vehículos agrarios, fomentándolo con un paquete de medidas sólido, encaminado a la ayuda y la financiación de estos vehículos por parte de las diferentes administraciones, teniendo en cuenta las peculiaridades de los usuarios de los mismos. La obligatoriedad de formarse no solo en prevención de riesgos laborales si no también en primeros auxilios. Además de adaptarse a los constantes avances del sector.


Ahora bien, conviene ser consciente que nos enfrentamos a unas medidas, que en el caso de personas mayores de 65 años, resultan complicadas de hacer efectivas. Pese a esto, se debe insistir, concienciar e informar detalladamente del riesgo que supone trabajar con estos obsoletos tractores. Hay muchas vidas humanas en juego.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO