Prevención ante el suicidio | Un gran tabú social


En la mañana de este miércoles 18 de noviembre aparecía el cuerpo sin vida de Rosario Porto en la cárcel de Brieva, Ávila. La tristemente célebre abogada compostelana, condenada a 18 años de cárcel por el asesinato de su hija Asunta Basterra, se quitaba presuntamente la vida, ahorcándose en su celda.

Este caso pone sobre la mesa la situación actual en materia de prevención ante los suicidios y nos plantea varios interrogantes. Para arrojar un poco de luz a tan sensible problema, contamos con la opinión del Dr. Juan Carlos Díaz del Valle, reputado psiquiatra que cuenta con una excelente y reconocida trayectoria profesional.

En primer lugar, señala que entorno al 90 % de los casos son consecuencia de un trastorno mental. Aunque mayoritario, no es el único motivo. La cuestión que si suele ser común en el suicidio es la aparición de un gran sufrimiento emocional.

Por otra parte, apunta a la depresión como la enfermedad más peligrosa ante esta situación. Los síntomas principales son: tristeza prolongada y de mucha intensidad, así como escasa autoestima, además de incapacidad para sentir placer. Esto puede derivar en alteraciones del sueño, del apetito o de índole sexual.

Destaca el concepto de ideación autolítica. Se denomina como tal a la presencia persistente en el sujeto de pensamientos o ideas encaminadas a cometer suicidio. Con el objetivo de desaparecer y dejar de vivir para frenar el sufrimiento. Llegados a este punto conviene señalar y poner el énfasis en que el suicidio nunca es la solución. Además de que los trastornos mentales, no solo la depresión sino también los demás, son tratables. Cada vez hay más tratamientos con resultados positivos y esperanzadores.

Ora bien, para mayor efectividad y éxito, debe ir acompañado de una alta sensibilización pues estamos ante un fenómeno complejo y multifactorial.

No todos los intentos de suicidio tienen como objetivo el quitarse la vida. En algunos casos buscan algún beneficio secundario como ser mejor tratado, captar mayor atención, etc. Sin embargo, debemos hacer hincapié que todas las conductas para-suicidas deben ser valoradas con el mayor rigor, en aras de evitar errores que desencadenen en un final trágico. En ningún caso deben ser minusvaloradas y dejar de ser atendidas por los respectivos especialistas, aspecto destacado por el Dr. Díaz.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) cerca de 800.000 personas se quitan la vida cada año en el mundo, siendo aún superior el número de gente que lo acomete en grado de tentativa.

El suicidio lleva implícito un drama personal con gran sufrimiento que afecta e impacta con enorme virulencia en el entorno del fallecido.

 Constituye uno de los mayores problemas de salud pública existentes en la actualidad.

La tasa de suicidios en Europa es de 13,9 x 100.000 habitantes/año, mientras que en España es de 7,6 x 100.000 habitantes/año (según datos del INE, 2018). Se sitúa como la primera causa de muerte externa con 3.539 fallecidos anualmente. Cifra que duplica a las producidas por accidentes de tráfico.

En clave gallega hablamos de una tasa de 10,14 x100.000 habitantes, también en el 2018, con 274 fallecidos en total. Solo Asturias, que encabeza el ranking negativo, tiene una tasa superior con 13,42. En el otro extremo tenemos a Cantabria con 4,83, la comunidad autónoma con menor índice de suicidios.

Apuntar que el número de suicidios es a menudo subestimado. Se considera que el número real es superior al contabilizado: factores sociales y políticos como el tabú y el estigma, reglamentos de pólizas de seguro y otros condicionantes sociales o religiosos influyen en el cálculo menor. Baste señalar como ejemplo que hasta hace poco tiempo los fallecidos por suicidio no podían ser enterrados en cementerios católicos, algo afortunadamente ya superado, para quien profese tal creencia.

Todo suma a la hora de la prevención del problema. Acciones como el tratamiento del suicidio por los medios de comunicación, favorecen el avance en este aspecto. Se trata de aplicar un tratamiento de la información adecuado, profundizando en los valores de prevención y huyendo del amarillismo. En definitiva, cumpliendo una labor social de ayuda y cooperación ante una problemática de semejante calado. Con la plasmación práctica del efecto Papageno, que es el efecto preventivo que puede tener sobre una conducta suicida, una comunicación responsable.

El Dr. Díaz del Valle apuntaba la existencia en Galicia de un plan de prevención con 2 años de antigüedad. Manifiesta con preocupación y denodado interés la necesidad urgente de atención inmediata de todo aquel que presente ideas autolíticas, puesto que la gravedad de la situación así lo requiere y, simplemente, no se puede esperar. Atención ipso facto desde los servicios públicos y bajo una perspectiva interdisciplinar (Psiquiatría, Psicología, Enfermería, Trabajo social, etc).    

Desde las instancias oficiales es necesario un mayor apoyo en la prevención, al tiempo que se debe dotar de más y mejores recursos a los profesionales sanitarios, verdaderos pilares en este campo. Deben cumplirse los protocolos establecidos a rajatabla sin que se pierda el concepto de gravedad ante la situación y atención inmediata.

Sin duda alguna contamos con un elenco de profesionales excelentes, simplemente hay que dotarlos mejor y dejarlos actuar. Con profesionales de la Psiquiatría como el Dr. Juan Carlos Díaz del Valle tenemos mucho camino andado, que las instituciones le escuchen y atiendan y avanzaremos en prevención. Es urgente.

ALEJANDRO LUIS OTERO JAMARDO