Protección Civil recuerda que hay que cumplir las normas si queremos que el San Xoán sea una fiesta


Se acerca la noche de San Xoán, y la cacharela o hoguera es el centro de la celebración, pero también un foco de fuego que entraña riesgos. Para que la fiesta acabe felizmente hace falta que los participantes, y especialmente quien la organiza, tengan en cuenta unas medidas de seguridad que ahora recordamos.

La noche de San Xoán va vinculada al fuego, pero esto no significa que cualquiera puede prender una hoguera donde y como le parezca. El camino en la búsqueda de una fiesta sin sobresaltos empieza en el Ayuntamiento, donde otorgan el permiso correspondiente con las condiciones que debe cumplir.

Desde Protección Civil señalan que “La hoguera no puede pasar de los dos metros de alta y los cuatro de ancha. Tiene que estar rodeada de una franja limpia, mantener una distancia de seguridad de las casas, vehículos y otros elementos combustibles. Hay que tener bidones con agua o extintores o manguera conectada la una llave, dependiendo de la magnitud de la hoguera, por se hay algún problema y poder apagarla”.

Llegado el momento de prenderla, puede suceder que, ante determinadas circunstancias atmosféricas, no se deba ponerle fuego.

Otro momento que requiere de sentido común por parte de todos los participantes es cuando llegan los saltos sobre las brasas. La sobriedad es clave para no salir quemado.

Quienes organizan hogueras abiertas y a las que concurre mucha gente deben contratar un seguro de responsabilidad civil para afrontar posibles riesgos personales o materiales.