La fiesta del libro gallego reclama que la lengua no sea “expulsada de la vida cotidiana”

Compostela acogió este sábado la cuarta edición de los Premios Gala del Libro Gallego, organizados conjuntamente por la Asociación de Escritores y Escritoras en Lengua Gallega (AELG), la Asociación Gallega de Editoras (AGE) y la Federación de Librerías de Galicia (FLG).

En el acto, además de otorgar los galardones correspondientes a obras publicadas a lo largo de 2018, se entregaron tres premios honoríficos, uno por cada una de las entidades convocantes. El Premio Honorífico a la Editora, concedido por la Xunta directiva de la Asociación Gallega de Editoras, correspondió la María Xosé Queizán. El Premio Honorífico a la Librería, concedido por la Xunta directiva de la Federación de Librerías de Galicia, fue para Antonio Fernández Maira. Finalmente, la distinción Escritora Gallega Universal, concedido por la Asociación de Escritoras y Escritores en Lengua Gallega, fue para la autora portuguesa Maria Teresa Horta. El presidente de la AELG, Cesáreo Sánchez Iglesias, habló en nombre de los tres colectivos, en un discurso en el que alertó de la “precariedad” en la que vive el sistema cultural gallego y el sector del libro. “Nos va la existencia en que nuestra lengua no sea expulsada de la vida cotidiana, pues es alarmante el descenso de hablantes, siendo esta imprescindible para la creación y la transmisión de la cultura y del conocimiento”.