Una delegación del Gobierno regional de Murcia visita el complejo medioambiental de Sogama


La directora general de Calidad Ambiental, Sostenibilidad y Cambio, Sagrario Pérez, y el presidente de Sogama, Javier Domínguez, recibieron al director general de Medio Ambiente de la Consellería murciana, Francisco Marín Arnaldos, que visitó este centro junto con el jefe de servicio de Gestión y Disciplina Ambiental, Jorge Ibernón González, y la jefa de servicio de apoyo técnico a la Dirección General del agua, Marisol Cano Castillo.

Durante el recorrido guiado por las instalaciones conocieron las distintas fases del tratamiento que los residuos urbanos recibidos en esta empresa pública reciben desde su entrada en Sogama: selección y envío de la parte reciclable a la industria transformadora y valorización energética de la fracción no reciclable para su conversión en electricidad.
Previamente, el presidente de Sogama explicó a la comitiva regional de Murcia la evolución a lo largo del tiempo del modelo Sogama, posicionar hoy como el más moderno y eficiente de la Unión Europea.

El máximo responsable de la entidad también habló de los retos y proyectos de futuro, que estarán centrados prioritariamente en la valorización de la materia orgánica recogida selectivamente a través del quinto contenedor, de color marrón.

Con tal fin, la compañía gallega habilitará una red de infraestructuras que estará conformada por tres nuevas plantas de biorresiduos a localizar en Cervo, Verín y Vilanova de Arousa, y que se sumarán a la que está funcionando en Cerceda bajo la gestión de Sogama. Estas instalaciones estarán apoyadas por 13 plantas de transferencia que serán adaptadas para trasvasar en las mismas la materia orgánica recogida por los ayuntamientos a través del quinto contenedor, propiciando su transformación en compost, un abono natural que será utilizado en la jardinería y agricultura.

La comitiva también se desplazó hasta la escombrera de residuos no peligrosos de Sogama en Areosa, relegado a acoger aquella parte de los desechos que, dadas sus características, no puede ser reciclada ni valorizada energéticamente, tomando buena nota de su funcionamiento (el 85% de su superficie ya se encuentra sellada).